«No siento nada con reiki… ni cuando practico, ni cuando lo recibo».

¿Te pasa que practicas Reiki y no sientes nada? ¿Ni cosquilleos, ni calor, ni “nada especial”? Tranquila. No estás sola. Esta es una duda muy común entre quienes empiezan (y también entre quienes llevan tiempo practicando). En este artículo quiero compartirte las 4 razones más frecuentes por las que puedes no estar sintiendo nada durante tu práctica de Reiki… y por qué eso no siempre es algo negativo.

1. Falta de práctica

Como todo en la vida, Reiki requiere entrenamiento. La sensibilidad energética se cultiva. Al principio, tu cuerpo ya está captando información energética, pero tu mente consciente aún no sabe interpretarla. Es como cuando aprendes un idioma nuevo: primero oyes sonidos, luego palabras, y con el tiempo… todo cobra sentido.

Además, si solo practicas contigo misma, puedes acabar acostumbrándote a tu propio campo energético, como quien ya no huele su propio perfume. Por eso es tan importante practicar con otras personas, con animales, con diferentes cuerpos y energías. La variedad afina tu percepción.

2. Falta de sensibilidad (o sensibilidad bloqueada)

No todas las personas somos igual de sensibles. Hay quien percibe con mucha intensidad desde el inicio, y hay quien necesita más tiempo. Y no pasa absolutamente nada. Parte de nuestra sensibilidad es innata, pero otra parte puede haberse dormido por heridas pasadas o vivencias dolorosas.

Muchas veces, lo que interpretamos como falta de sensibilidad, en realidad es una coraza emocional que nos protegió en su momento. Reiki puede ayudarte a aflojarla, poco a poco, y a reconectar con esa percepción que está en ti, aunque esté un poco tapada.

Y no, no necesitas ser hipersensible para practicar Reiki. Basta con tu intención, tu presencia y tu deseo genuino de acompañarte.

3. Falta de atención (no es lo mismo que concentración)

A veces no es que no sientas. Es que estás distraída. Estás “en modo mental”, pensando en la lista de la compra o en el mensaje que no has respondido. La práctica de Reiki necesita presencia, no perfección.

No se trata de concentrarse como quien estudia para un examen, sino de estar ahí, habitando tu cuerpo. Y eso, como todo, se entrena. El mindfulness, la respiración consciente y la meditación son grandes aliadas para desarrollar esta capacidad.

4. Tu energía ya está bastante armonizada

Esta es la razón que más sorprende… y a la vez, la más positiva: a veces no sientes gran cosa porque no hay nada muy desarmonizado. Las grandes liberaciones energéticas, el calor intenso o los “fuegos artificiales” que algunas personas experimentan suelen darse cuando hay bloqueos importantes.

Pero si tu sistema energético está equilibrado, la energía fluye con suavidad, sin sobresaltos… y eso apenas se nota. Y eso también es Reiki. Reiki no es solo sanación, es conexión, introspección, y espacio para el autoconocimiento desde la calma.

Conclusión

Si no sientes nada durante tu práctica de Reiki, no te castigues. No significa que no esté funcionando. Significa que estás en tu proceso. A veces estás más presente, otras más cerrada, otras simplemente… en equilibrio.

🌿 Persevera. Escúchate. Y sobre todo, no te compares.

Si quieres seguir aprendiendo sobre Reiki desde un enfoque humano, cotidiano y profundo, puedes:

Un abrazo… ¡¡¡y mucho reiki!!!,

Irene 🌱