Hoy os quiero contar, de una forma breve y sencilla, cómo podemos limpiar espacios con Reiki.

¿Qué es una limpieza energética?

Antes de nada, comentar que, desde mi punto de vista, no hay energías positivas y energías negativas, sino que lo que encontramos es energía más o menos densa. Un espacio (una casa, una habitación, un despacho, un comercio…) en el que hay «malos rollos» frecuentes, discusiones, conflictos, etc o en el que se desarrollan actividades de baja frecuencia se acaba quedando impregnado de ese tipo de energía, de manera que podemos notar una cierta sensación de incomodidad o malestar cuando nos encontramos allí, o quizá tenemos dificultades para dormir y no sabemos por qué, o incluso, en casos extremos, vemos que las plantas se marchitan sin motivo aparente o que tanto nuestros animales como nosotros mismos enfermamos con mayor facilidad.

En estos casos, es conveniente realizar una limpieza energética, que, dependiendo de la «gravedad del asunto», deberá ser más o menos profunda. La limpieza consiste, ni más ni menos, en elevar el nivel vibracional de la sala en cuestión para que la energía densa ya no tenga cabida, transmutándose en energía más sutil (llamémosla energía más pura o limpia). Esto se puede hacer estupendamente con Reiki.

¿Cómo lo haremos?

Depende del nivel de Reiki que tengamos.

Si estamos iniciados en Nivel 1, una manera de hacerlo es practicar mucho Reiki en esa sala, cuanto más, mejor: darnos Reiki a nosotros mismos allí y a tantas personas como podamos. También podemos sentarnos en el centro de la habitación y empezar a canalizar Reiki, visualizando que la habitación se llena de energía limpia y luminosa. Este procedimiento es más lento y, digamos, más débil, pero si tenemos constancia se acaba notando.

Si estamos iniciados en Nivel 2, la cosa cambia: utilizaremos los símbolos. Nos colocamos de espaldas a la puerta, dentro de la habitación (si queremos limpiar toda la casa, empezaremos por la estancia más lejana a la puerta de entrada), y trazamos un ChoKuRei en la pared a la izquierda de la puerta, repitiendo su nombre tres veces. Continuamos trazando este primer símbolo en cada pared, una por una, en sentido contrario a las agujas del reloj, repitiendo su nombre tres veces (la segunda pared sería entonces la de la puerta, y luego en orden por las siguientes). Luego trazamos otro ChoKuRei en el techo y otro en el suelo.

Si queremos hacer una limpieza más intensa, trazamos el símbolo 2, SeiHeKi en cada uno de los rincones, esquinas y recovecos de la sala, repitiendo su nombre 3 veces, y opcionalmente encima de puertas y ventanas. Aquí ya no importa el orden en que lo hagamos.

Si tenemos también Nivel 3, además de lo anterior, podemos trazar el símbolo maestro, DaiKoMyo, en el centro de la estancia, repitiendo su nombre tres veces, como siempre que utilizamos cualquier símbolo.

Así de sencillo, así de rápido. Espero que te sea útil.

Un abrazo,

Irene.

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