… Bueno, tampoco hay que pasarse. Pero últimamente vengo pensando en lo problemático de querer desarrollar la espiritualidad (por decirlo de alguna manera) sin tener bien trabajadas antes ciertas cosas más terrenales. Me encuentro con casos de practicantes de yoga y meditación que de repente se ven «asaltados» por ataques de pánico o angustia durante la práctica; personas que están tan ocupadas tratando de despertar la Kundalini que se olvidan de prepararse la cena o de recoger a los niños del colegio; documentales sobre supuestos maestros que resultan ser personas más bien avariciosos o que acaban cometiendo todo tipo de abusos… Y todo esto, ¿por qué?

Y entonces me doy cuenta de que el desarrollo personal y espiritual debe ser ordenado, y que no se puede empezar la casa por el tejado. Si no tengo una buena conexión con la realidad, con la tierra, y tampoco tengo un trabajito personal hecho que me haya permitido construir un ego sano y maduro, corro el riesgo de que, al dedicarme a ciertas prácticas, me acabe «volando». Así es. Como leí en una ocasión: «Antes de llegar a Buda, hay que pasar por Freud».

Ken Wilber ilustra todo esto muy bien al hablar de la estructuración de los niveles de conciencia, desde el yo reptiliano a la conciencia unitiva que propone la Filosofía Vedanta. Pero como yo no soy Wilber y además él lo explica infinitamente mejor que yo, voy a tratar de dar mi visión, paso a paso, tomando como base la estructura de los 7 chakras.

 

1. Muladhara

El chakra base o raíz. La conexión con la tierra, con la tribu, con las necesidades básicas. El primer paso de todo desarrollo espiritual es anclarse al suelo, enraizarse, para no salir volando. ¿Cómo? Cuídate, empezando por el cuerpo. No me refiero a ponerse cachas ni a hacer dieta, sino que te prepares comidas nutritivas y ricas, que hagas ejercicio, que cuides tu piel y tu pelo, no por estética sino por amor propio. Pasea por la naturaleza, si puede ser en silencio (imprescindible para escuchar). Quizá te venga bien mantener ciertas rutinas, sobre todo si eres de corte olvidadizo o disperso. También hay muchos ejercicios de Yoga, Tai Chi o Chi-Kung que puedes hacer. A mí me gusta mucho quedarme de pie en el suelo, descalza, e imaginar que respiro a través de las plantas de los pies. Inhalo, y el aire sube desde la tierra hacia mis piernas, mis pulmones, mi cabeza. Exhalo y va bajando el aire al estómago, a las piernas, y lo devuelvo a la tierra por los pies.

 

2. Svadistana

El chakra sexual o sacro. Las relaciones, la sexualidad, la creatividad, el dinero. Cultiva relaciones que te nutran, que te inspiren, y cuídalas. Mantén una vida sexual sana y equilibrada. Crea proyectos, no importa si es una empresa o una bufanda de lana. Dedica algún tiempo a tu faceta artística, sea pintar, escribir, hacer fotos, cocinar… Dale la importancia justa al dinero, siendo consciente de que es imprescindible hoy en día para moverse en este mundo, pero sin dejarte cegar por él, sin ambicionar. Gran parte de la energía emocional se mueve y se acumula aquí, en la zona de la pelvis. También la energía vital (el Hara para los japoneses, el Tan-Tien inferior para los chinos). Por eso es importante aprender ejercicios que trabajen la energía de esta zona, para regularla, liberarla o evitar su escape excesivo, según el caso.

 

3. Manipura

El chakra del plexo solar. La sede del yo, del ego bien entendido, de la voluntad, la autoestima. No pretendas amar sanamente si no te amas a ti primero. Y recuerda que para amarte, debes conocerte, con tus luces y tus sombras. Construye un ego sano e integrado, y para ello, quizá necesites ayuda. No me refiero sólo a que vayas a terapia (que no suele venir mal), puedes aprender mucho de tu pareja, de tus hijos y de los animales con los que vives si limpias tus gafas de ver y empiezas a observar de otra manera. Una idea es practicar la ley del espejo: empieza a darte cuenta de todo aquéllo que te irrita o te molesta de otras personas, cuanto más cercanas, mejor funciona. Y luego, ten la honestidad suficiente para admitir que todo eso que te fastidia del otro, en realidad, es movida tuya. Si te irritan los celos de tu pareja, ten por seguro que tú eres celosa. Si te enfada que tu perro no deje de ladrar, mira a ver cuándo hablas tú de más o de menos. Si te molesta que tus hijos sean muy inquietos y ruidosos, mira a ver si tú estás reprimiendo esto mismo, y no te estás reconociendo tu propio nerviosismo e inquietud. Hay muchas formas de trabajar con la sombra, y te aseguro que no vas a aprender de nadie tanto como aprenderás con ella. Empieza también a poner límites, a decir que no cuando eso es lo que toca. En definitiva, trabájate para conocerte, porque si no lo haces el precio que pagas es infinitamente alto.

 

4. ANAHATA.

El chakra corazón. El amor, la amistad, la paz, la gratitud. Un amor que va más allá de la relación de pareja o de familia, sino el amor también por la vida, el amor a la naturaleza, el amor sin condiciones. Esto, que es tan fácil de decir (y que está muy de moda), es enormemente difícil de integrar si no se ha hecho el trabajito previo de los tres primeros chakras. No se puede dar lo que no se tiene. Y si uno no se ama, si no tiene amor dentro, no puede amar a otros. Y entonces nos encontramos con relaciones tóxicas, con dependencias y apegos, con comportamientos hostiles o evitativos. Con el «cueva y manta» mal enfocado: una práctica ascética, por ejemplo, que, lejos de abrirnos el corazón, nos lo cierra y nos aísla (no digo que las prácticas ascéticas sean patológicas, sino que pretendo distinguir entre la soledad elegida, constructiva, y la soledad forzada por no saber relacionarse). Eso no es amor, eso no es apertura, ni mucho menos compasión ni unidad ni nada. Eso es miedo. Recuerda que este chakra es el puente entre los inferiores y los superiores, por lo tanto, de nada vale un puente si una de las orillas no existe o está difusa. Un puente sólo puede construirse cuando hay dos orillas sólidas. Lo mágico de esta energía del amor es que va surgiendo sola, de forma natural, si se ha trabajado lo anterior.

 

5. Vishuddi

El chakra de la garganta. La expresión, la comunicación, la conexión mente-corazón. La coherencia entre lo que se piensa, se siente, se dice y se hace. Pero ¿cómo voy a ser coherente con todo esto, si no me entero ni de qué siento, ni cómo actúo, ni desde dónde me muevo? ¿Cómo me comunico? ¿Sé identificar mis sentimientos y necesidades y expresarlos? ¿Soy capaz de pedir en lugar de exigir, o peor aún, pretendo que se me dé lo que ni siquiera he pedido, pensando que es obligación del prójimo leerme la mente? ¿Cuántas veces has hecho algo por otra persona esperando una respuesta concreta por su parte, y luego te has sentido defraudado o decepcionado por su reacción? Seamos sinceros: ¿actúas de forma verdaderamente altruista, o esperas respuestas a cambio? ¿Cuáles son tus motivaciones, las conoces de forma honesta? ¿Cómo hablas? ¿Eres amable y receptivo, o hay hostilidad en tu discurso? ¿Sabes escuchar? A estas alturas te habrás dado ya cuenta de que, para ser consciente de todo esto, tienes que haber hecho un caminito previo de autoconocimiento y autoescucha. Nadie lo va a hacer por ti.

 

6. Ajna

El tercer ojo. La mente intuitiva, la sabiduría, el conocimiento, la imaginación. ¿Puedes distinguir entre la verdadera intuición y los deseos, las expectativas, y (perdón por la expresión) tus propias pajas mentales? ¿Qué es sabiduría interna, tu Yo Superior, y qué es conocimiento adquirido en un libro? ¿Qué es tuyo y qué es de otro? ¿Qué es conexión y qué son estructuras y patrones familiares y sociales? ¿Lo distingues? Muchas veces nos creemos personas perceptivas, intuitivas, o especialmente sensibles, cuando lo que hacemos en realidad es proyectar nuestras propias emociones y nuestras propias sombras sobre el otro. ¿Te has parado a limpiar las gafas de ver? ¿Te has parado a identificar tus filtros, y así asegurarte de que tus intuiciones no están sesgadas y son meros mecanismos de defensa? (Por cierto, defensa, ¿de qué? Pues de ti misma, de tus emociones, de tus miedos, de tu yo integrado). Recuerda que trabajar excesivamente este chakra sin armonizar a la vez los demás puede llevarte a padecer desde «simples» problemas visuales, auditivos o dolores de cabeza hasta, en el peor de los casos, paranoia.

 

7. sahasrara

El chakra corona. La conexión con lo divino, la conciencia mística e infinita, la trascendencia de la dualidad y la integración en la vacuidad del Ser Absoluto. Me parece fundamental en toda vida emocional, mental y espiritual sana y equilibrada tener cierta conciencia de todo esto, conciencia que nos permite además ponerlo todo en perspectiva, incluidos temas difíciles como lo es la muerte. Es perfecto llevar a cabo prácticas espirituales que nos permitan ir tomando conciencia de esta Gran Mente que somos, o Gran Corazón, pero, como digo, para llegar a esto de una forma adecuada, hay que hacer mucho, mucho trabajo antes o durante, para no perdernos.

 

En definitiva, no vamos a negar que somos seres espirituales viviendo una experiencia humana, ni que el ser humano tiene una necesitad vital de trascendencia. Tampoco vamos a negar que tomar conciencia de la inmortalidad del alma, de la inexistencia del eje espacio/tiempo o de la ilusión que son la vida y el mundo tal y como los conocemos nos puede ayudar a coger perspectiva y a tranquilizarnos en etapas difíciles y en problemas mundanales, que de repente se tornan absurdos. Integrar el famoso «Todos somos Uno» nos puede llevar a vivir una vida más amorosa, más compasiva y más plena. Pero ojo con la falsa integración de todo esto. Ojo con el «hablar de boquilla». Atención a las prácticas demasiado enfocadas en los chakras superiores pero que descuidan la toma de tierra. Ojo con perderse en la Conciencia Absoluta de nuestro Ser Superior y dejar de lado la conciencia relativa; ojo con perderse en la vacuidad eterna y olvidarse de que además de ser Espíritu, infinito y atemporal, somos también personas que van a trabajar y a hacer la compra, que tenemos familia y amigos, que tenemos emociones, problemas y dificultades, y también alegrías, ilusiones y proyectos. Cuidado con elevarse tanto que salgamos volando.

 

Hari Om Tat Sat.

Irene.

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2 Comentarios

  1. Me ha encantado. Muy instructivo, una gran ayuda para abrir los ojos y empezar a movernos con los pies en la tierra y el corazón y la mente abiertos. Voy a intentar poner en práctica los pasos que me faltan. Muchas gracias Irene

    Avatar Victoria

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