¡Bienvenidos a 2019!

Podría decir que será un año fantástico (pero no lo sé) o que te deseo todo lo mejor (pero a veces de las cosas no tan buenas se aprende más), simplemente voy a decir que estoy absolutamente convencida de que el año nuevo será lo que tú quieras que sea. Y con querer, no me refiero sólo a imaginar y desear, al más puro estilo del cuento de la lechera, sino remangarse y dar los pasos hacia eso que quieres para ti y para los tuyos. Sobre todo para ti, lo demás viene de regalo en el lote.

Te hago una sugerencia: date cuenta (no tiene por qué ser ahora, sino en los próximos días/semanas/meses) de qué te gusta de tu vida y agradécelo, convirtiendo la gratitud en un hábito, en una forma de vivir. A partir de ahí, date cuenta también de lo que no te gusta, y piensa y siente cómo podrías cambiarlo. Trata de no caer en generalidades del tipo «no me gusta mi trabajo, quiero otro que sí me guste» sino que te sugiero que le pongas nombre y apellidos, que concretes y bajes a tierra… «quiero trabajar en una peluquería». Lo que sea. Pero claro, no basta con hacer pedidos al universo y a la vida y desentenderse. Hay que ir dando pasitos hacia ello. Si quiero ser peluquera y no tengo ni idea de coger las tijeras, tendré que aprender. Aprende entonces. Toma decisiones y materialízalas, esto además redunda en tu poder personal y te fortalece la autoestima. Ahí va mi pedido: «Quiero vivir en una casita en la sierra de Madrid». Bueno, pues habrá que abrir Idealista y buscar casa. Sencillo, ¿no?

Otra cosa a valorar es si ponerte plazos (para tal mes tengo que haber hecho esto o lo otro)… a veces es mejor dejar las fechas abiertas, confiando en que la vida te irá colocando donde debes estar cuando toque. Pero, si te cuesta arrancar y ponerte en marcha, marcarte objetivos con línea temporal puede ser buena idea, siempre y cuando no te meta más presión de la cuenta. Te pongo un ejemplo personal, mi decisión de dejar el trabajo y dedicarme al 100% a Loto Verde fue gestándose a lo largo de un par de años, durante los que fui formándome y trabajándome a nivel personal, primero sin mayor objetivo que hacer algo que me gusta en plan hobby y luego ya se fue configurando como algo a lo que me quería dedicar a tiempo completo y que me diera de comer. Pero no acababa de ver claro el momento de dar el salto, básicamente porque me daba mucho miedo equivocarme. Pero yo seguía en marcha, y entonces empecé a dar algunas clases y cursos, creé este blog... y de repente, un buen día, la vida me lo puso delante: una baja por ansiedad que duró los 2 meses que me quedaban para poder engancharme a un ERE en mi empresa. Blanco y en botella. Yo no tenía fechas ni planes, la vida me lo puso, mi propio cuerpo me lo indicó. ¿Hubo ya espacio para dudas sobre si hacía bien o mal? No, la cosa estaba clara. Era lo que tocaba

Lo que quiero decirte con esto es que está muy bien hacer propósitos de año nuevo, pero no pueden quedarse sólo en palabras y pensamientos. La intención debe materializarse. No te quedes sólo en el propósito, piensa también cómo lo vas a conseguir y ponte con ello. Si tienes el propósito de llevar una vida más sana, empieza ya, aunque sea poco a poco. Sal a caminar, come mejor. Hoy, no mañana. Si quieres reducir el estrés, dedica tiempo diario a meditar, o a practicar yoga, o a cocinar, o a descansar, lo que sea que te guste. Si quieres conocerte mejor pero no sabes cómo, ponte en contacto con un terapeuta, o con cualquier otra persona que sepa acompañarte. Si quieres aprender inglés, ponte a buscar ya academia. Hazte propósitos realistas y firmes que no se desvanezcan a la primera de cambio (que ya va llegando el frío… y con él, la pereza). No tienen que ser muchos, puede ser uno. Si quieres que cambie algo en tu vida, antes tienes que cambiar tú. No esperes resultados diferentes de las mismas actitudes y los viejos patrones.

¿Necesitas una ayudita extra? Ponemos esencias.

Sí, lo sé, esto a veces no es fácil. Así que si quieres una ayuda extra para reforzar tu fuerza de voluntad, te recomiendo que pruebes algunas esencias florales, aunque la clave es darse cuenta de qué te impide ponerte al lío y tomar las esencias correspondientes. Algunos ejemplos:

Cayenne: Si te cuesta arrancar y ponerte en marcha o hay sensación de estancamiento.

Blackberry: Si te cuesta materializar planes, hay ideas pero no se plasman en acciones concretas.

Indian Paintbrush: Si el problema es la falta de vitalidad, percepción de que el nuevo proyecto supone una excesiva demanda de energía. Revisar si añadir Olivo, el agotamiento por excesivo desgaste físico o emocional; o Elm, la sensación de sobrecarga por excesivo perfeccionismo.

Tansy: Pereza, abandono de uno mismo. Para esto también podríamos poner Hornbeam si hay una sensación de falta de fuerzas cuando en realidad es pereza; Wild Rose si la cosa va más por el lado de la apatía (o la California Wild Rose si los nuevos planes involucran relaciones personales para las que faltan ganas); Gorse si hay desesperanza y poca fe en que se puede cambiar algo; o Clematis si nos perdemos en ensoñaciones y nos vamos por las nubes sin bajar a tierra.

Mímulo: Si el problema es el miedo o la timidez. También Aspen, Garlic o Croto si son miedos más indefinidos; Rock Rose si hablamos de paralización por terror; o Star Thistle si el miedo es a la carencia material.

Scleranthus: Si aparece la indecisión entre dos opciones; o Cerato si la duda nos lleva a ir buscando fuera una respuesta que en realidad sólo tenemos nosotros mismos.

Walnut: Si sentimos que hay algo en nuestro entorno familiar o relacional que nos impide ese cambio que queremos dar. También podríamos tomar Joshua Tree o Boab Tree para desligarnos de patrones familiares y relaciones kármicas negativas.

En fin, paramos aquí porque podríamos poner infinidad de esencias, dependerá como siempre de cada caso concreto.

Sobre todo recuerda que sea lo que sea lo que tienes en mente y que quieres conseguir, intenta ir caminando con una mentalidad de constancia y desapego (lo que, en términos yóguicos, se conoce como abhyasa y vairagya), es decir, sé coherente con tu propósito, y, si realmente es importante para ti, mantén la voluntad y confía en que, tarde o temprano, obtendrás lo que persigues. Esta confianza implica el no saber, no sabes cuándo llegará eso que anhelas, así que tú, simplemente, continúa.

Ahora sí, te deseo un 2019 en el que vayas dando forma a todos tus deseos.

 

BABA NAMA KEVALAM (Todo lo que hay es Amor)

Irene.

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