Kanda y Hesso-Chiryo-Ho: punto de encuentro entre Tantra y Reiki

Cuando Tantra y Reiki nos llevan a un mismo punto

Según el tantrismo hindú, el sistema psíquico-energético del ser humano se compone de una extensa red de nadis y chakras. Los nadis son los canales energéticos que recorren todo el cuerpo, pero no debemos imaginarlos como canales físicos (como serían las arterias y las venas) sino como el propio flujo de la energía. No se sabe con exactitud cuántos nadis tenemos, pero los textos clásicos mencionan que son más de 72.000 (incluso más de 350.000). En Medicina Tradicional China hablaríamos de meridianos, tan estudiados por técnicas como la acupuntura.

La energía de los nadis se almacena, concentra y distribuye a través de los chakras, los centros energéticos, que suponen el puente de comunicación entre el cuerpo sutil y el cuerpo físico. Es por esto que se los suele asociar con los plexos nerviosos y glándulas endocrinas más relevantes: Muladhara está situado en el perineo o en el cuello del útero, en el plexo sacro-coccígeo; Svadhistana, en la base de la columna vertebral, a la altura de los genitales; Manipura a la altura del ombligo o plexo solar; Anahata a la altura del corazón y el timo; Vishuddhi a la altura de la garganta y la tiroides, Ajna en el centro de la cabeza, coincidiendo con la glándula pineal, y Sahasrara en la cima de la cabeza, fuera del cuerpo físico.

Pero volvamos a los nadis. Como comentaba, el número de nadis que tenemos es impresionante, pero son tres los más importantes. Sushumna, el canal energético central, recorre la columna vertebral y la médula espinal y se asocia (que no identifica) al sistema nervioso central. Dos nadis adicionales van serpenteando sushumna de izquierda a derecha. Ida, el nadi lunar, nace de Muladhara y, comenzando por el lado izquierdo, va recorriendo la columna vertebral atravesando los sucesivos chackras hacia arriba hasta que, a través de la fosa nasal izquierda, se cruza a la altura de Ajna chakra y va a parar al hemisferio derecho del cerebro. Se asocia con el sistema nervioso parasimpático y es responsable de la energía mental, la creatividad, las cualidades femeninas (en términos energéticos), el lado más Yin, más introspectivo, pasivo y receptivo. Pingala, el nadi solar, por su parte, nace también de Muladhara y, comenzando por el lado derecho, va recorriendo la columna vertebral hasta que, a través de la fosa nasal derecha, se cruza en Ajna chakra y va a parar al hemisferio izquierdo del cerebro. Se asocia con el sistema nervioso simpático y es responsable de la energía vital, la lógica, la razón, las cualidades masculinas, el lado más Yang, más extrovertido, activo y proactivo.

El punto Kanda, por su parte, es el origen de todos los nadis. Algunos textos lo sitúan en el perineo, a la altura de Muladhara, mientras que otros lo localizan a la altura de Manipura, concretamente en el ombligo. Personalmente, siento que es ahí, en el ombligo, donde se sitúa. Kanda es el origen de todos los nadis, de todo el flujo energético de nuestro cuerpo. Y es precisamente el ombligo el origen de nuestra vida, el origen del lazo físico y energético con nuestra madre. El ombligo es un punto de alta sensibilidad y conexión a todos los niveles.

Por otra parte, quisiera hablar ahora de la técnica del Reiki japonés Hesso-Chiryo-Ho. Esta técnica, que se utiliza habitualmente como autotratamiento rápido y como método de relajación, consiste en canalizar Reiki directamente al ombligo, introduciendo el dedo corazón de nuestra mano dominante en él durante unos minutos, ejerciendo una ligera presión. Si lo preferimos, también podemos canalizar Reiki en esa zona sin contacto, a través de los chakras secundarios de las palmas de las manos.

La conexión entre esta técnica japonesa y el punto Kanda del tantrismo hindú me parece que tiene un sentido absoluto. Es a través del ombligo como nos llega la vida, nos nutrimos de alimento y de energía, de prana, de reiki. Tras el parto, esta conexión no se interrumpe, sino que seguimos teniendo ahí el punto de contacto y acceso a todo nuestro sistema energético: podemos continuar nutriéndonos con energía renovada, con perfecto y armónico reiki. Y de ahí lo interesante de esta técnica, utilizada como una forma sencilla (y discreta) de recibir un potente autotratamiento y estimular con un simple gesto todo nuestro cuerpo sutil, toda la red psico-energética y, en un plano más físico, todo el sistema nervioso. La efectividad de esta técnica me parece más que evidente.

 

Bibliografía: Danilo Hernández “Las Claves del Yoga”; Johnny De’ Carli “Reiki”

Imagen: Pinterest

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *