La ruptura de Mónica y Richard

Viviendo el Presente

 

Friends es una de mis series favoritas, y esta escena especialmente. Os pongo en situación: Mónica y Richard son pareja, él unos 20 años mayor que ella, él divorciado y con hijos prácticamente de la edad de ella.

La relación va consolidándose, pero aparece entre ellos una dificultad importante: ella quiere un futuro con hijos, pero él no (ya los tiene). Durante este baile, él le dice que si tiene que volver a ser padre para estar junto a ella, lo será. A ella ese “tener que” le hace darse cuenta de que sus diferencias respecto a sus deseos no son salvables y la relación tiene que terminar. Al final de la escena, ante la pregunta de “Y ahora, ¿qué?” de ella, él contesta “Sigamos bailando”. El dolor, el duelo anticipado y el amor entre ambos es perfectamente palpable.

Quizá parezca curiosa la lectura que saco de la escena, pero siempre que la veo, justo en ese “Just keep dancing” (simplemente seguir bailando), pienso en la presencia pura, ese instante donde sólo importa el momento presente, que se vive con total plenitud. En ese instante deciden congelar el tiempo, deciden que no hagan figura ni el pasado ni el futuro y deciden vivir con el corazón abierto, sólo un instante, sólo ese instante. Su relación ya es pasado, pero ahí no importa. El futuro, doloroso, está por llegar. Sólo existen el aquí y el ahora. Presencia pura, atención plena.

Si tuviera que poner ahí esencias florales, hablaría de Bleeding Heart de FES para reparar el corazón roto, hablaría de Star of Bethelehem para dar consuelo y de Honeysuckle para desapegarse y desprenderse del pasado, hablaría posiblemente de Gentian para la pena y la posible frustración ante el sentimiento de fracaso, o, mejor aún, de Borage de FES para la tristeza, la melancolía, el luto y el peso emocional en el corazón. Si cualquiera de los dos viniera a consulta, habría ya que personalizar, valorando si hay sentimientos de culpa tipo Pine, o de rabia Holly, resentimiento Willow, apego excesivo y manipulación Chicory, rumiación mental del tipo White Chestnut… cada caso, un mundo.

Om Shanti, Shanti, Shanti.
Irene.

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