Terapia Floral Sistémica. Mi gato Yam.

Un gatito diferente

Hace ya casi 9 meses que Yam llegó a la familia, y la verdad es que su proceso ha sido todo un reto que me ha movido muchas cosas. Así que he decidido hablar un poquito de él, como ejemplo de Terapia Floral Sistémica, ya que el abordaje que hicimos de su caso no sólo ha sido individual, sino que hemos estudiado y seguido a cada uno de los miembros de esta familia multiespecie que es la mía.

Muchas veces tenemos un compañero animal en casa que, ya sea a causa de un pasado traumático o “de repente”, empieza a mostrar comportamientos extraños, diferentes o difíciles, y acabamos recurriendo al veterinario, a adiestradores o, en el mejor de los casos, acudimos a un especialista para que nos ayude a solucionarlo, con la falsa creencia que el cambio de comportamiento se debe a factores externos (su historia, su trauma, su problema). En ocasiones nos olvidamos de que los animales que viven con nosotros son los primeros en somatizar (después lo harían los niños) y dar muestras de que algo no va bien en la gestión emocional en casa, de que hay algo que se está enquistando y no se quiere entrar a mirar, porque es incómodo, doloroso o, simplemente, molesta.

Pues bien, para ilustrar todo esto, voy a contar en qué circunstancias llegó Yam, qué hicimos y cómo está ahora. Gran parte del trabajo que aquí expongo lo pude llevar a cabo gracias a mi amiga y maestra Marivi Simona, sin cuya ayuda todo esto habría sido prácticamente imposible. Y obviamente, al resto de la familia, mis queridos Zizou y Parker.

 

La historia de Yam
Yam

Yam es un gato muy cariñoso, muy travieso y muy activo. Extremadamente travieso, extremadamente activo, algo invasivo también. Por motivos que ahora no vienen al caso, cuando decidí adoptarlo, en febrero, (decisión consensuada por los tres miembros de la familia, con la intermediación de Marivi) venía con un elevado nivel de ansiedad que canalizaba hacia la comida, así que tenía bastante sobrepeso. Había pasado ya por cuatro familias diferentes en sus 18 meses de vida. Un gato, como digo, muy activo, muy curioso, demandante y bastante trasto. De los que se suben por todas partes arrasando lo que pillen a su paso, de los que se pasan de juerga gran parte de la noche sin que nadie pueda pegar ojo, de los que te persiguen por toda la casa reclamando atención, de los que maúllan a todas horas con una mezcla de desconsuelo, rabia y pena. Pero también un gato extremadamente simpático y tierno con vocación de explorador.

 

La llegada
Parker y Zizou

Así que nos pusimos manos a la obra. La llegada a casa y la adaptación fue bastante menos compleja de lo que me había imaginado. Supongo que fue porque Parker y Zizou ya estaban sobre aviso y habían dado su visto bueno al nuevo miembro de la familia, que las presentaciones iniciales (con los bufidos y gruñidos pertinentes) duraron apenas unos pocos días. Enseguida pude dejarles solos con seguridad a todos juntos. No obstante, todos tuvimos nuestras raciones de flores (incluimos esencias de Bach, de FES, Flores del Alba, Saint Germain y Trembling Light)

  • Para Parker y Zizou, una fórmula compuesta por Rescue Remedy (para calmar los ánimos) + Beech (para minimizar la intolerancia) + Vine (en ocasiones se ponían en modo tirano, muy territoriales, sobre todo Zizou en general y Parker cuando Yam se acercaba a mí) + Walnut (para sobrellevar los cambios)
  • Para mí, simplemente las flores que iban apareciendo en mi propio proceso terapéutico personal.
  • Para Yam: Fe Dorada (para disipar los miedos almacenados en el ADN mitocondrial) + Despertar de Vida (limpia las emociones estancadas en el plexo solar) + Fórmula Leucantha (trabaja el rechazo materno incluso anterior al nacimiento) + Snapdragon (venía con cierta tendencia a morder y maullar con desesperación y rabia) + Mariposa Lily (para sanar esa falta de maternaje que canalizaba con la ingesta excesiva de comida) + Corn (para el nerviosismo debido al desarraigo, la falta de hogar) + Chamomille (para aportar calma y sosiego y aliviar la tensión en el estómago)

Todo ello apoyado con Reiki, tanto directamente para Yam como para la familia como sistema, y para la relación entre los cuatro.

Los efectos de estas fórmulas fueron casi inmediatos: la relación entre ellos mejoraba día a día, aunque a Yam aún se le veía un poco temeroso, muy dependiente de mí pero sin atreverse a integrarse en el grupo (en las sobremesas de sofá él se quedaba subido en un armario, mirándonos de lejos). Al mes aproximadamente, revisamos y cambiamos la fórmula.

  • Para Parker y Zizou, retiramos las flores.
  • Para mí, entre otras: Impatiens, Elm y Beech (tenía tal grado de estrés que en ocasiones sentía que me desbordaba, estaba acelerada y distante, irascible) + Manzanita (el sobrepeso de Yam me estaba removiendo cosas).
  • Para Yam: Mariposa Lily + Scarlet MonkeyFlower (para canalizar la rabia y el miedo a expresarla) + Fe Dorada + Bendición de Fuego (protección del campo áurico, ayuda a expulsar la energía negativa interna y externa y favorece el enraizamiento) + Chamomille + Chaparral (utilizada en síndrome post-traumático, ayuda a superar acontecimientos difíciles de asimilar)

El cambio en Yam tras estos primeros meses era evidente: más calmado, más integrado, descansaba y dejaba descansar más y comenzaba a comer en menor cantidad y a perder peso, realizando ingestas menos compulsivas y más ordenadas. La reducción de peso era evidente, ganando además agilidad de forma visible. Destacar que nunca le controlé la cantidad de comida disponible, sino que tenía alimento a libre disposición (si restringimos la cantidad de alimento, a la ansiedad que ya tiene el gato le sumamos la ansiedad provocada por no poder comer cuando lo necesita, sea por hambre física o por hambre emocional, agravando el problema).

 

Revisones posteriores

Ya al final de la primavera, la fórmula para Yam quedó así: Chicory (apego excesivo) + Heather (demanda de atención constante) + Dandelion (para aliviar la tensión física y psíquica producto de la tristeza y la rabia) + Cherry Plum (para controlar la compulsividad y la hiperactividad descontrolada) + Mariposa Lily + Dogwood (para liberar los traumas emocionales que quedan acoplados en el cuerpo y lo desproveen de gracilidad y flexibilidad) + Croto (para tratar los miedos indeterminados).

Yo tuve que recurrir ocasionalmente a Holly, Cherry Plum y Scarlet Monkeyflower por mi dificultad para gestionar toda la situación (para una Water Violet como yo, las dependencias son difíciles de llevar), que me provocaba irascibilidad, rabia e incluso cierta agresividad con explosiones posteriores de llanto.

Y por fin llegó el verano, y con él la calma. Parecía que todo el trabajo floral de estos meses había por fin dado sus frutos. Sólo le mantuve Chamomille y Chaparral unas 3 semanas, mientras que el resto del abordaje floral de los afectos familiares lo fui haciendo yo. Hacía unos meses (desde abril) que estaba trabajando con Mariposa Lily, con el objetivo de armonizar mi energía femenina y la relación materno-filial tanto hacia arriba (con mi propia madre y abuelas maternas) como hacia abajo (con Yam, Parker y Zizou, que, aunque no son mis hijos, la relación se asemeja a este tipo de vínculo). Lo asombroso de esta esencia, entre otras cosas, es que al tomarla incide en toda la línea materna del árbol familiar, sanando a su paso todos los afectos enquistados en ella en cualquier dirección y punto. Mi trabajo con Mariposa Lily duró aproximadamente 6 meses, tiempo durante el cual la acompañé con otras esencias como Baby Blue Eyes (energía masculina y relación paterno-filial) y Evening Primrose (que ayuda a sanar y gestionar el sentimiento de abandono y la ausencia de afecto real o percibido). A todo esto sumamos que durante este tiempo yo pasaba más tiempo en casa por tener jornada laboral intensiva en estos meses de verano. Yam estaba tranquilo y su peso se estabilizó en torno a los 4 ó 4,5 kgs (llegó pesando 5,5kgs y en ocasiones llegó a rondar los 6). Parece poco, pero es como si una persona adulta hubiera perdido más de 20 kilos.

Yam, Parker y Zizou
Situación actual

Con el fin del verano y la vuelta a la jornada de trabajo habitual, volvieron las dificultades para Yam y, en consecuencia, para mí. Mis ausencias en casa son largas, ya que, si no estoy trabajando, estoy dedicada al Yoga (tanto impartiendo clases como a mi práctica personal), a mis nuevos proyectos y a las salidas con Parker. Yam comienza de nuevo a comer con ansia y la ganancia de peso se va haciendo visible. Decido formular Fórmula Leucantha + Evening Primrose + Baby Blue Eyes. Descarto Mariposa Lily por considerar que todo el trabajo en ese sentido estaba ya hecho por mi parte.

Tras aproximadamente tres semanas (lo que dura el frasquito), observo que Yam, lejos de mejorar, ha ganado un peso considerable (supera ya los 5 kgs), come con voracidad y me demanda atención con rabia, con maullidos exagerados y algún que otro zarpazo. Actualizo su fórmula (recordar que durante todo este tiempo yo sigo con mi propio proceso floral): Fórmula Leucantha + Evening Primrose + Heather + Star of Bethlehem (para gestionar los posibles traumas retenidos y aportar consuelo) + Chamomille + Bleeding Heart (para trabajar el apego patológico) + Milkweed (dependencia en grado extremo que resulta en adicciones y compulsiones). Observo también que durante el fin de semana, especialmente si yo paso tiempo en casa, Yam está mucho más tranquilo y come en menor cantidad. El próximo paso será dejar el trabajo 😉

 

Esencias en consideración

He observado que Yam no se integra del todo en la vida familiar. Si estamos en el sofá todos juntos, él se queda a un lado o incluso nos mira de lejos, pero, en cambio, si estoy sola, está siempre junto a mí, casi encima de lo que esté haciendo (como todo buen gato, encima del ordenador, del libro, del papel en el que escribo…). Barajo entonces incluir Mímulus (miedo y timidez) en la próxima fórmula. También quiero explorar Walnut y Pink Yarrow, ya que tengo sospechas de que él está somatizando parte de mi propia ansiedad y mi propio estrés, que en estos días no es poco. Retomar Dogwood, Dandelion… se agradecen ideas y sugerencias.

 

Con todo este escrito, además de reflejar un caso práctico y real que pueda servir de ayuda a otros individuos, me gustaría destacar la importancia de hacer un abordaje conjunto del sistema familiar al completo. Los miembros de una familia no somos individuos aislados. Los vínculos tienen su propia identidad energética, siendo, por lo tanto, susceptibles de trabajarse con terapia floral o con otras técnicas como lo es el Reiki. Pero es que, además, las emociones de unos miembros se trasladan automáticamente a todo el grupo, tanto más rápido cuanto más fuerte es el vínculo entre ellos. En las familias humanas, los primeros afectados son los niños. En las familias multiespecie como la mía, los primeros son los animales, especialmente los gatos. Es nuestra obligación como personas responsables de su bienestar y como miembros de la familia hacernos cargo y responsabilizarnos (que no culparnos) de la parte que nos toca (vaya, Rock Water + Vervain para mí, por favor).

Espero que este ejemplo pueda servir de ayuda.

 

Un abrazo,

Irene.

 

4 Comments

  1. Hola!! Con respeto y amor desde Argentina a Yam le agregaría en este momento Larch, ya que está tomando Mimulus.(para aumentar confianza). Y para vos un poco de red chestnut 😆
    .

    Lucía

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