Equilibrar la mente con Anuloma Viloma

Un descanso para los acelerados Impatiens y White Chestnut.

 

Siguiendo con la temática de mi último post, me gustaría hacer otra propuesta para gestionar el estrés. Hoy hablamos del estado Impatiens y White Chestnut. Impatiens se refiere a esas ocasiones en las que estamos tan sumamente acelerados, queremos abarcar tanto, hacerlo todo tan deprisa y tenemos tan baja tolerancia a la lentitud y a la “pérdida de tiempo” que el resultado es que nos movemos de una forma atropellada y, en muchas ocasiones, irritable. Lo quiero todo y lo quiero ya, y me molesta todo aquello que se interponga en mi camino. Por su parte, White Chestnut nos indica un estado de rumiación mental constante, una avalancha de pensamientos obsesivos (o uno sólo) que no nos podemos quitar de la cabeza y que no nos deja concentrarnos, ni dormir, ni nada. En ocasiones estos dos estados son temporales y se deben a alguna causa puntual, pero en otras ocasiones son estados constantes, y, por lo tanto, rasgos de nuestra personalidad que necesitamos aprender a gestionar.

Si cualquiera de estos estados nos resuena, ya sea por una causa concreta (un pico de trabajo, un asunto familiar, una dolencia, etc) o porque es algo que ya forma parte de nuestra manera de afrontar la vida, sin duda nos veremos beneficiados de la toma de estas dos esencias o, mejor aún, quizá nos apetezca comenzar un proceso terapéutico con un buen TFI. También podemos ayudarnos del Reiki, tanto si somos practicantes y nos podemos dar un autotratamiento como si no lo somos, en cuyo caso tendríamos que contactar con un terapeuta capacitado. Pero también hay algo que desde el Yoga podemos hacer, concretamente desde el punto de vista del Pranayama.

Desde luego que una práctica integral de Yoga nos puede hacer mucho bien en estas circunstancias (de hecho el estrés y la ansiedad son dos de los principales motivos por los que mucha gente llega al yoga). La práctica física puede ayudarnos, y mucho, a concentrarnos en el cuerpo y en el sentir. Pero quizá pedirle a una persona sumida en cualquiera de estos dos estados, que conllevan una actividad mental excesiva y acelerada, que se siente a meditar o que se concentre simplemente en las sensaciones físicas que va experimentando sea mucho pedir, y lo que podemos conseguir es el efecto contrario, que se tense aún más. Entonces, la solución que propongo, como decía, viene de la mano, nuevamente, del Pranayama.

Anuloma Viloma (también conocido como Nadi Sodhana) o Respiración Alterna es una práctica muy equilibrante y que favorece enormemente la concentración y la calma. Consiste básicamente en ir alternando la fosa nasal por la que inspiramos y espiramos, ayudándonos con la mano para tapar la fosa por la que no entra ni sale el aire.

 

TÉCNICA

Nos sentamos en la postura de meditación que más nos guste (también podemos hacerlo en una silla) con la espalda bien erguida, los hombros relajados y el pecho abierto suavemente, sin forzar. Cerramos los ojos. Dejamos la mano izquierda apoyada sobre la rodilla izquierda, pudiendo adoptar algún mudra si nos gusta, y llevamos la mano derecha hacia la nariz en Vishnu Mudra, esto es, doblando los dedos índice y corazón hacia la palma y dejando el resto de los dedos estirados. Con esta posición de la mano, el dedo pulgar nos servirá para tapar la fosa nasal derecha, cuando toque, y el anular para tapar la izquierda.

Tapamos la fosa nasal derecha e inhalamos por la izquierda, a continuación tapamos las dos fosas y retenemos el aire con los pulmones llenos, y después destapamos la fosa derecha para exhalar. Seguidamente inhalamos por la fosa derecha, que es la que tenemos destapada, tapamos las dos fosas para retener el aire y exhalamos por la izquierda, manteniendo la derecha tapada. Trataremos de llevar un ritmo constante, de manera que inhalación, retención y exhalación se enmarcan idealmente en el esquema 1:4:2 (por ejemplo, inhalamos contando hasta 4, retenemos el aire contando hasta 16, exhalamos contando hasta 8). Para los principiantes, un ritmo fácil sería inhalar en 3, retener en 6 y exhalar en 6. Esto es una vuelta, haremos 6, 8 o las vueltas que necesitemos.

 

BENEFICIOS
Imagen: Beatriz Hernández para Gangadhara Yoga

Anuloma Viloma es un Pranayama equilibrante. Las fosas nasales están conectadas con los hemisferios cerebrales de una forma cruzada (la fosa derecha, que es la solar, se conecta con el hemisferio izquierdo, el científico-racional; la fosa izquierda, que es la lunar, se conecta con el hemisferio derecho, que es el intuitivo-creativo). Normalmente, a lo largo del día respiramos con mayor intensidad por una fosa que por otra, y aproximadamente cada 2 horas vamos cambiando la fosa predominante de forma natural. Pero, en estados en los que estamos muy alterados y la respiración no es todo lo profunda y rica que debería, como son las situaciones de estrés en las que se ven Impatiens y White Chestnut, este flujo respiratorio se desequilibra, impidiendo al cerebro oxigenarse y nutrirse como necesita.

Este ejercicio es una manera muy potente de corregir este desajuste, al favorecer la oxigenación de ambos hemisferios cerebrales por igual, lo que permite equilibrar su actividad. En términos energéticos, diríamos que Anuloma Viloma regula el flujo del prana, la energía vital. También tiene cierto efecto calmante, ya que permite al sistema nervioso simpático (responsable de la acción) bajar el ritmo y pone en marcha el sistema nervioso parasimpático (responsable de la relajación), regulándolos y balanceando su actividad. Además, el simple hecho de llevar la cuenta del ritmo nos mete en un estado de concentración y atención muy beneficioso que le permite a nuestras mentes aceleradas y sobre-estimuladas unos momentos de merecido descanso.

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