Kapalabhati Pranayama para un Olive agotado.

La mayoría de nosotros alguna vez hemos vivido estados Olive, un estado que cada vez es más frecuente en la sociedad en la que vivimos. Tenemos siempre tantas cosas por hacer, tanta saturación mental y tal nivel de estrés que a veces sentimos que se nos ha descargado por completo la batería. Y es que esto es lo que le pasa a Olive, que ha tenido una carga física y mental tan elevadas y prolongadas (quizá por trabajo, por alguna enfermedad, asuntos familiares, etc), que literalmente no tiene fuerzas para hacer nada más, lo que le hace caer en un estado de aparente apatía. No es apatía, es agotamiento extremo. Veamos lo que dijo Bach de esta esencia que, recordemos, se engloba dentro del tercer grupo (Remedios para los que no sienten interés por la presente circunstancia):

“Para quienes han sufrido mucho física y mentalmente y se encuentran tan fatigados y exhaustos que sienten que ya no tienen fuerzas para realizar ningún esfuerzo más. La vida cotidiana representa un arduo trabajo y no les brinda ningún placer.”

En esta ocasión, no le voy a proponer a Olive ningún asana ni ninguna secuencia de posturas, porque seguramente lo último que le apetece a Olive, por ahora, es tener otra cosa más en su agenda, ni siquiera una clase de Yoga a la que asistir o una rutina de ejercicios que practicar… Olive ahora mismo no puede, ya no tiene fuerzas para hacer eso. Pero sí le voy a proponer una cosa muy sencilla, que es aprender a respirar mejor.

En general, cuando estamos en épocas de estrés elevado, nuestra respiración se ve afectada sin que tomemos conciencia de ello. La capacidad pulmonar se ve sustancialmente reducida, ya que sólo utilizamos la parte alta de los pulmones, respirando de una manera muy superficial y rápida, lo que hace, por un lado, que nuestro nivel de oxidación aumente todavía más y, por otro, nos provoca todo tipo de molestias (especialmente cervicales y lumbares, pero también digestivas) que suelen deberse a un mal uso del diafragma. Sin entrar en detalles y de forma muy simplista, esto se debe a que el diafragma se apoya en las vértebras lumbares y está unido por una serie de ligamentos a las cervicales; y, además, su movimiento tiene incidencia directa en los órganos del sistema digestivo. Aprender a respirar bien es fundamental, no olvidemos que el oxígeno es la principal fuente de energía y vida (podemos dejar de comer y beber, pero no de respirar), pero también la causa de la oxidación de los tejidos y del envejecimiento prematuro.

Lo primero que tiene que hacer cualquier persona en un estado Olive (además, por supuesto, de tomar esta esencia floral bachiana) es dedicarse unos minutos al día para estar tranquilo y respirar, asegurándose de que el aire llena por completo sus pulmones (puede ayudar llevar una mano al vientre y sentir el suave movimiento del abdomen) y que no se queda simplemente en la parte alta (la zona del pecho y las clavículas). Pero hay un ejercicio muy interesante que Olive puede hacer, más allá de esto, que es Kapalabhati Pranayama, que, además, es un ejercicio que se considera una kriya (técnica de purificación o limpieza) para los pulmones y las vías respiratorias.

Técnica

Nos sentamos en cualquiera de las posturas de meditación que conocemos, o incluso sentados en una silla. La espalda está erguida, los hombros relajados, el pecho se abre suavemente y la coronilla se proyecta hacia el techo desde el firme asentamiento de las nalgas (y de las rodillas si estamos en el suelo) en el soporte. Tomamos unas cuantas respiraciones completas llenando progresivamente los pulmones de abajo hacia arriba, sintiendo como sube el abdomen en primer lugar, luego se ensanchan los pulmones hacia los lados y por último, suben ligeramente las clavículas; al exhalar hacemos este proceso a la inversa: las clavículas bajan, el pecho se recoge con suavidad, el abdomen vuelve a su sitio. Podemos quedarnos repitiendo este ejercicio unas cuantas veces, observando que el proceso de inhalación es totalmente voluntario, mientras que la exhalación consiste simplemente en relajar los músculos inspiradores (el diafragma, principalmente). El aire entra y sale siempre por la nariz.

En Kapalabhati este proceso respiratorio sucede de otra manera: vamos a centrarnos en la exhalación, forzándola, de manera que cada vez que toque exhalar vamos a dar un golpe seco con los músculos abdominales hacia dentro, sacando el aire de forma enérgica por la nariz, como si de un fuelle se tratase. La inspiración sucede por sí misma de forma natural e involuntaria. Sólo nos concentramos en ir exhalando de esta manera forzada con un ritmo y una velocidad con los que estemos cómodos, ya los iremos aumentando con la práctica. Kapalabhati se realiza en tandas (normalmente tres) de unas 30 exhalaciones, aunque los practicantes más avanzados pueden mantenerlo algunos minutos. Tras cada serie de exhalaciones descansamos respirando de forma natural, y después comenzamos otra ronda. Las primeras veces que realizamos este tipo de respiración podemos sentir cierto mareo, en este caso interrumpiremos la práctica, ya seguiremos en otro momento. La práctica avanzada incluye retenciones del aire al final de cada ronda, con los pulmones vacíos primero y llenos después, conocidos como Kumbhaka.

Beneficios

Los beneficios de Kapalabhati son muy numerosos: al vaciar por completo los pulmones, se liberan todo el CO2 y todas las impurezas acumuladas, se limpian las vías respiratorias por completo (recomiendo sonarse la nariz antes de comenzar la práctica… por lo que pueda pasar), mejoran la capacidad pulmonar y el tono abdominal, aumentan el metabolismo y el calor corporal, masajea todos los órganos abdominales: estómago, páncreas, hígado, riñones, intestinos… (recordemos que Olive suele tener la energía del riñón bastante baja, este ejercicio le servirá para estimular estos órganos y mejorar sus niveles de vitalidad), favorece las digestiones y alivia los problemas de estreñimiento, y tiene gran influencia sobre la circulación sanguínea. Pero además, y muy importante para Olive, aumenta la claridad mental y tiene efectos muy beneficiosos para el cerebro y la actividad neurológica, refrescando y revigorizando la mente y el nivel de conciencia.

Hacer 3 vueltas de Kapalabhati nos lleva escasos minutos, de forma que es un ejercicio que se puede practicar en cualquier momento en que nos sintamos cansados o con las fuerzas justas. Evitaremos hacerlo antes de dormir, ya que, al ser estimulante, podría dificultar el sueño, y también evitaremos practicarlo con el estómago lleno. El mejor momento, a mi entender, es al levantarnos o justo antes de nuestra clase de Yoga, si es que no lo practicamos durante la misma 😉 Está contraindicado durante el embarazo y en casos de hipertensión.

En este video se ve muy bien la técnica (a partir del minuto 2.30) aunque está en inglés. También os digo que a mí, cuando lo hago, no me sale ese ruidito, sólo se oye el aire que sale de golpe por la nariz 😉

Om Shanti, Shanti, Shanti.

Irene.

Imagen: Beatriz Hernández para Gangadhara Yoga

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