Yoga y esencias florales en procesos de cambio.

La evolución hacia la coherencia interna

Muchas de las personas que seguís este blog estáis pasando por una etapa de cambios a todos los niveles. Quizá la práctica de Yoga o haberte iniciado en Reiki te ha llevado a replantearte tus prioridades en la vida, de manera que quieras ser más coherente, más fiel con lo que tú eres, para lo cual lo primero que necesitas es descubrirlo o dejar que salga. O quizá hayas empezado un proceso terapéutico con esencias florales y te estés dando cuenta de que, poco a poco, vas estando cada vez más alineado con tu verdadero yo y te vas despojando de todas esas máscaras, corazas y otros sistemas de defensa a los que llevas toda la vida aferrándote. Quizá te hayas dado cuenta de que has pasado todos los años que has vivido hasta ahora llenando una mochila que ahora sólo sabes que te pesa, pero no tienes muy claro qué es lo que hay dentro. O igual ni siquiera te has dado cuenta todavía de que es precisamente el peso de esa mochila lo que te lastra y te impide avanzar.

Y entonces un buen día empiezas a hacer Yoga, quizá producto de una recomendación de alguien (un amigo, el médico, tu fisio…) o quizá porque has oído hablar de que es una buena manera de gestionar el estrés. Además, has visto algunas fotos en Instagram de personas haciendo todo tipo de posturas molonas que te han dado cierta envidia o has sentido admiración, y oye, quieres probar a ver si, con el tiempo, tú también puedes hacerlas. Y te apuntas a clases en un centro de Yoga. Y entonces pueden pasar tres cosas (bueno, pueden pasar muchas):

  • Una, que empieces la práctica con mucho entusiasmo, tanto, que te quemas, y al poco tiempo dejas de ir a clase porque siempre te salen planes mejores y total, da lo mismo ir tres días a clase que uno… al fin y al cabo ya no tienes tanto estrés como cuando empezaste (los efectos del Yoga en el estrés son casi inmediatos) y ya tienes suficiente con ir de vez en cuando.
  • Dos, que sí seas más o menos constante en la práctica, vas a clase un par de veces por semana, te encuentras bien, y además notas que el cuerpo se te está poniendo fuerte y flexible a la vez. Pero te quedas ahí, en la práctica física, que sienta muy bien. El Pranayama y la meditación ni los hueles, porque además en clase no los trabajas y puede que ni sepas que existen.
  • Tres, que te des cuenta de que el Yoga es mucho más que 90 minutos dos veces por semana de hacer asanas, que es todo un método de evolución, una forma de vivir y entender la vida. O incluso de involución (y ahora explico esto). Y es aquí donde empieza la magia.

 

¿Yoga y desarrollo personal?

Y digo que el Yoga es un método de evolución e involución a la vez porque se puede ver de las dos formas. De evolución, porque poco a poco, a través de la práctica (que no es sólo física… no te olvides de los Yamas, los Niyamas, el Pranayama, la meditación, la alimentación, el descanso, etc) vas tomando más conciencia de ti mismo, más sensibilidad, mas respeto, más capacidad de observación y de autoescucha, más empatía, más compasión… Es tan larga la lista de todo lo que nos aporta el Yoga que no me atrevo a ponerla aquí, porque seguro que me dejo cosas.

Pero también digo que es un proceso de involución porque, llegados a cierto punto, una vez que estamos llenos de todo esto, tenemos que comenzar a vaciarnos. Se trata de ver cómo hemos construido nuestro ego para, después, empezar a desmontarlo. O más bien, para disolver nuestra importancia personal. No te olvides de que el ego es una herramienta necesaria e imprescindible para vivir esta vida que estamos viviendo ahora, pero no es el capitán del barco, tampoco lo es tu mente, ni tu intelecto. El capitán del barco eres tú, tu conciencia, tu alma, el atman. Entonces de lo que se trata es de ir vaciándose, de ir soltando y trascendiendo toda esa importancia personal, todo ese ego que nos gobierna, y dejar que el atman se manifieste. Llámalo esencia si quieres, (evito usar este tipo de palabras porque están un poco trilladas…), o tu verdadero Ser.

Pero además, podemos ir un poco más allá. Y es que, cuando te das cuenta de que eres mucho más que tus corazas, tus patrones de conducta, tus creencias, tus virtudes, tus defectos y todo tipo de artificios (tu familia, tu profesión, tu nacionalidad…) te das cuenta de que, al final, no eres otra cosa que eso mismo que son todas las demás personas, todos los demás seres. Te das cuenta de que la esencia que tú eres es la misma que es el resto. Te das cuenta de que no hay un Yo y un Otro, de que no hay diferencia ni barrera, no hay opuestos, no hay polaridades. Todo es una única conciencia manifestada, aparentemente, en diferentes individuos, pero que no son más que múltiples reflejos de un solo Absoluto (ésta es la base de la filosofía Vedanta).

Pero todo este trabajo de desidentificación y de toma de conciencia de que somos mucho más de lo que nos han contado, no nos engañemos, no es fácil. Hay mucho que aprender, mucho que trabajar y trabajarse, mucho que montar y reconstruir para luego desmontar y abandonar, para trascenderlo. Y ese proceso es muchas veces doloroso, porque implica escarbar en lo más profundo de nuestra conciencia, de nuestra sombra, y hacer frente a todo tipo de cuestiones que hemos ido metiendo debajo de la alfombra, a ver si, ignorándolas, desaparecen. No desaparecen, no. Tarde o temprano todo acaba por salir.

 

Las esencias florales como compañeras de viaje

¿Y qué podemos hacer? Pues afortunadamente tenemos una infinidad de esencias florales para ayudarnos a gestionar todo eso que va saliendo. Ya he hablado muchas veces de la utilidad del trabajo terapéutico floral para gestionar todo eso que gracias al yoga vamos trayendo a la clara luz de la conciencia. Lógicamente no puedo poner aquí todas las esencias florales que podríamos necesitar en este proceso, más que nada porque tendría que comentarlas todas y cada una de ellas. Así que me voy a centrar en el título de este artículo y voy a comentar algunas que he estado tomando yo y que me están ayudando a gestionar este proceso de cambio, si es que es precisamente el cambio lo que nos cuesta, lo que da vértigo.

  • Walnut. Nos ayuda a desvincularnos de los condicionantes que nos impiden avanzar, manteniéndonos fieles a nuestro propio camino.
  • Honeysuckle. Para soltar el pasado, dejar de mirar hacia atrás para mirar hacia adelante.
  • Impatiens. Si se vive todo este proceso con prisa, con impaciencia, si nos aceleramos y queremos resultados inmediatos.
  • Rock Rose y Aspen. Si hay un miedo que nos paraliza, que nos deja clavados e inmóviles, o un miedo al que no sabemos poner palabras.
  • Cerato. Aprender a escuchar la sabiduría interior.
  • Scleranthus. Si no sabes si vas o si vienes, si blanco o si negro, si quedarte o irte. Dudas constantes entre dos polos opuestos que, al final, te dejan inmóvil.
  • Sagebrush. Profunda conciencia del Yo que nos capacita para atravesar todo el proceso de transformación.
  • Angélica. Sentimiento de protección y guía espiritual.
  • Joshua Tree y Baobab. Para independizarse de los patrones familiares limitantes y condicionantes.
  • Orquidea Amazonas, Ser Superior y Victoria Regia. Aprender a fluir con el proceso, acceso a la sabiduría de tu Ser Superior, desapego máximo ante las “pequeñas muertes” inherentes a la transformación.

Estas esencias son sólo una pequeña muestra de las que podrían sernos útiles. Y, por supuesto, también hay que ser conscientes de que no hay transformación sin dolor, sin esfuerzo, sin perseverancia, sin cierto miedo asociado a la incertidumbre y a la sensación de vacío. Dos conceptos que me han sido muy útiles también en mi propio proceso y que son comunes a las filosofías de muchas tradiciones espirituales son impermanencia y desapego. Todo cambia, todo se transforma, así que no te apegues a nada (ni a lo bueno ni a lo malo) porque, tarde o temprano, desaparecerá. En el proceso de cambio también me ayuda mucho pensar, a la hora de tomar decisiones, si éstas me alejan o me acercan a mi paz interior. Todas las decisiones se toman o bien desde el amor o bien desde el miedo, ¿desde dónde lo haces tú? Si las tomas desde el miedo, te estás alejando de tu centro, de tu coherencia interna, de la sabiduría de tu corazón.

 

Hari Om Tat Sat,
Om Shanti, Shanti, Shanti.

Irene.

 

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