Reiki a distancia… ¿qué es?

Si algo estamos aprendiendo en los tiempos que estamos viviendo es que las cosas pueden cambiar de un momento para otro de la manera más inesperada. El parón que hemos vivido nos ha dejado tiempo para reflexionar, y lo que ya es una realidad es que hay que adaptarse a lo que viene, y quien se quede atrás, rezagada, instalada en la negación, en la queja o en el lamento lo va a pasar mal… Se avecinan cambios a muchos niveles, cambios a la hora de entender la vida, el propósito vital (¿eres tú una de las personas que se ha dado cuenta en esta cuarentena de que ya no le satisface su vida tal cual era?), la manera de relacionarnos, de comunicarnos, de trabajar…

Por suerte, el Universo lo tiene todo previsto, y nos muestra una vez más que no hay barreras ni en el espacio ni en el tiempo. Durante estos meses hemos aprendido a relacionarnos con el mundo online, muchas de nosotras ya estábamos acostumbradas (en mi caso, gran parte de la formación que he recibido estos años la he hecho a distancia), pero muchas otras habéis tenido que hacer un esfuerzo, romper resistencias, y lanzaros a explorar esta otra manera de moverse, de aprender, de practicar tus actividades habituales (yoga online, reiki online, cafés con las amigas online…).

Y, aunque es cierto que lo presencial tiene otra gracia, como todo en la vida hay pros y contras. Por ejemplo, ¿vas a dejar de tomar café con tu mejor amiga sólo porque viva en otra ciudad? ¿Vas a dejar de hacer ejercicio porque llueva o te dé pereza salir de casa? ¿Vas a desaprovechar la oportunidad de hacer ese curso de formación que llevas tanto tiempo deseando sólo porque el horario te vaya mal, o porque el lugar donde se imparte de pilla lejos? Pues no.

¿Por qué te cuento esto? Porque a estas alturas de la película nadie cuestiona que la información y la energía puedan «viajar» instantáneamente a través del espacio. Que desde Madrid pueda hablar con mi amiga en Guatemala sólo con un teléfono o un ordenador. Que pueda escuchar una emisora de radio o de cualquier parte del mundo, o ver la tele por satélite. ¿Y qué está pasando ahí? Que la información, que no deja de ser energía, no tiene límites espaciales. Tampoco temporales, aunque esto ya suele hacer una especie de crack mental que no nos resulta fácil admitir. Pues con Reiki pasa exactamente lo mismo.

 

Reiki sin límites

Ya sabes que Reiki tiene un montón de beneficios para tu salud física, mental y emocional (y si no lo sabes, te invito a que los descubras aquí). Pues bien, si consideramos Reiki como una técnica de sanación energética, que es lo que en parte es, tenemos que tener en cuenta que para la energía no hay limitaciones en el espacio, y que, por lo tanto, es perfectamente posible practicar Reiki a distancia. Ya hace cien años que la física cuántica demostró que la materia es realmente energía, que si desagregamos los átomos en partículas cada vez más pequeñas, lo que obtenemos al final es vibración. En Ginebra tienen todo un centro de investigación de todo esto (el CERN), un laboratorio gigante que no deja de darnos resultados sorprendentes en lo referente al comportamiento de la energía, los avances y descubrimientos en esta materia en los últimos años son impresionantes. Pero todo esto ya lo sabían otras culturas más acostumbradas a trabajar con la energía, sin tener la explicación de por qué funciona pero sí tenían la experiencia y la certeza de que sí funciona.

Pero, ¿a qué me refiero con practicar Reiki a distancia? Me refiero a que tú puedes estar tranquilamente en tu casa en Cuenca, en Bruselas o en Tokio, que yo te puedo estar haciendo una sesión de Reiki o incluso una iniciación para que lo aprendas tú misma desde mi casa en Madrid. Sólo necesitamos ponernos de acuerdo para elegir en qué momento vamos a hacer la sesión, tú te pones cómoda, y yo te «envío» Reiki como si estuvieras delante de mí. La explicación científica de por qué lo vas a sentir como si estuvieras delante de mí realmente no la tengo (más allá de lo que te he dicho antes), eso se lo dejo a los científicos del CERN. Pero sí cuento con la experiencia, con la mía y con la de infinidad de reikistas y maestros, que es una de las cosas que he podido sentir «en mis carnes» que más me ha impactado y más me ha abierto la mente para entender un poquito más cómo funciona el mundo.

Imagen de Alexandra_Koch en Pixabay

Eres el Universo mismo

Si quieres, ahora me pongo en «modo espiritual» y te cuento más cositas de todo esto. ¿Qué es Reiki y cómo sana? Reiki es la energía del universo, la fuerza vital que da vida a todo lo que existe, a todo lo que es. Y tú y yo existimos y somos (al menos en este nivel de conciencia…), por lo tanto, tenemos energía vital. ¿De dónde la tomamos? Del Universo. Cada célula de nuestro cuerpo funciona y hace sus procesos porque hay una energía que la mueve, y el día que perdamos esa energía vital, moriremos y dejaremos de existir tal y como nos percibimos hoy. Esa misma energía que mueve tus átomos mueve los átomos del Sol. Es una fuente de energía inagotable («la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma»). Pero tenemos que tener en cuenta, y aquí viene la clave, que si nos estamos nutriendo de la energía del universo, si esa energía es la que nos da vida, es que, de hecho, SOMOS el Universo. Si yo soy el universo, tú también lo eres, mi perro también y el árbol del jardín también lo es, y el sol… en realidad… ¡todos somos la misma cosa! Solo que las percibimos diferentes, porque percibimos con nuestra mente, que es limitada. Y como es limitada, limita, y cataloga, y separa. Pero nuestra realidad última es que somos una misma energía manifestada y percibida de diferentes formas, en diferentes cuerpos.

Ahora vamos un paso más allá, y vamos a cambiar la palabra energía por conciencia, y voilà, ya lo tienes. Somos conciencia pura. Y para la conciencia todo eso del espacio y del tiempo, que son herramientas de la mente que usa para poder hacer su trabajo, no existe, no tiene lugar. La conciencia es conciencia, es atemporal, es eterna. Y es una sola para todos. Porque no hay «todos», que hemos dicho que ese concepto es cosa de la mente, que separa y crea individuos diferentes donde no los hay.

Vuelvo aquí a mi pregunta, ¿cómo sana Reiki? Reiki sana de dos maneras, dependiendo desde donde lo mires. A un nivel de conciencia más relativo, más del día a día, Reiki sana porque es una energía muy sutil (= de alta vibración) que te ayuda a limpiar tu sistema energético, a equilibrarlo y a restaurar el funcionamiento armónico de todos los mecanismos del cuerpo. Reiki, por lo tanto, te ayuda a recuperar salud física, mental y emocional, y a sentirte bien a todos los niveles. A un nivel de conciencia más absoluto, practicar o recibir Reiki te permite experimentar, sentir, la conexión con la energía universal, es decir, te permite a la larga experimentarte como parte del universo primero, y después experimentarte como el universo mismo. Es decir, la práctica de Reiki te va permitir darte cuenta de que no estás separada de Dios, sino que tú misma eres Dios. Tenemos que dejar de entender a Dios como una especie de padre, de juez o de jefe que te vigila y castiga o premia según considere si eres buena o mala. No, Dios eres tú. ¿No te gusta la palabra? Cámbiala y usa universo, vida, fuente, naturaleza, divinidad, conciencia, energía, Brahman, espíritu, Tao o, mejor aún, no le pongas nombre. El caso es que con Reiki no te tienen que contar todo esto, no tienes que conocer a un maestro que te lo diga y tú creértelo. Lo tienes en tus manos para que lo sientas por ti misma. 

Y, después de leer esto y sabiendo un poco más lo que es Reiki, ¿crees que la distancia es un impedimento para practicarlo? Pues no, por suerte no. Reiki puede ayudarte a muchos niveles, y uno de ellos es a recuperar la conexión contigo misma. Si no te gusta la implicación espiritual, directamente ignórala, y quédate con sus beneficios físicos y mentales y con la sensación de calma y paz que te aporta. Pero también quiero recalcar que gran parte de los problemas de la humanidad derivan precisamente de ignorar esta realidad espiritual y de sentirnos separados. Nos hemos separado de la naturaleza, nos hemos separado por especies, y luego por razas, por países, por sexos, por niveles económicos y educativos… Ahora ya nos estamos separando incluso de nuestros amigos y familiares, poniendo constantemente barreras y distancias. ¿Y qué crees que nos pasa? Que nos sentimos abandonadas. Que estamos desconectadas de nosotras mismas y de todo lo demás. Y eso se traduce en ansiedad, en insatisfacción, en falta de sentido, desmotivación, angustia, soledad… Con Reiki puedes experimentar por ti misma que no hay tal separación, que si la hay es sólo una creación de nuestras mentes limitadas, y que el universo está en tus manos. Tan simple que parece complicado. Paradójico, ¿verdad?

Quizá todo esto te parezca muy abstracto, pero no es nada complejo. Tampoco tienes que creértelo tal cual te lo cuento, sólo tienes que comprobarlo por ti misma. Practica Reiki y mira a ver si te sientes mejor.

Recuerda que siempre que quieras puedes venir a uno de los encuentros gratuitos que organizo todos los meses (ahora online, para que experimentes por ti misma y sin salir de casa todo esto que te estoy contando), puedes ver en qué consisten pinchando aquí y te pones en contacto conmigo para reservar tu plaza. También puedes contactarme para recibir una sesión de Reiki a distancia o apuntarte a los cursos de Reiki para aprender a canalizarlo tú misma, tienes aquí y aquí toda la información.

¿Estás preparada para experimentar el universo en tus manos?



 

 

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