Yoga para principiantes. Qué es y qué no es Yoga, por qué hacemos lo que hacemos en clase y cómo empezar.

Si algo me llama la atención cuando llama a Gangadhara gente que nunca ha practicado Yoga, es que la mayoría nos advierten que «estoy en muy baja forma», «no soy flexible, no sé si puedo practicar» y cosas por el estilo. Algunas llaman con cierto temor, con cierta idea preconcebida de que el yoga es muy difícil o hay que ser súper elástica o súper cachas para practicarlo. Recuerdo una vez que nos preguntaron también si nuestras clases eran «muy espirituales», refiriéndose supongo a si cantábamos el Om o si practicábamos meditación, quizá. No sé, nunca lo supe. Pero me hizo cierta gracia por un lado, y me dejó un poco preocupada por otro, porque 1. ¿Cómo no iba a ser el Yoga espiritual, si es que de eso se trata?, 2. ¿Qué entendemos por espiritual hoy en día, que nos chirría? y 3. ¿Qué imagen estamos dando del Yoga los que lo practicamos y enseñamos?

Así que, para desmentir mitos y poner un poco de realidad al asunto (y quitar reticencias a practicar por no verse capaz), quiero hablar hoy de lo que es y no es el Yoga, de qué aspectos son importantes y cuáles no, por qué decimos que el yoga es para todas, que el buen yoga se adapta al alumno, y no el alumno tiene que adaptarse al yoga, y algunas explicaciones de por qué hacemos lo que hacemos en clase, por si tú que me lees estás dudando si empezar a practicar y necesitas aclarar conceptos para tener las ideas más claras.

1. Yoga no es…

Esto lo quiero poner lo primerito. Yoga no es fitness. No, por favor. Ya bastante tenemos con que a nivel legal los centros de Yoga estamos metidos en el saco de Actividades Deportivas. Yoga es una práctica de crecimiento personal y de desarrollo espiritual. Lo que pasa es que en muchas escuelas occidentales (y orientales) nos hemos quedado con una mínima parte de lo que es el yoga, que en realidad abarca un montón de aspectos vitales, y hemos limitado su alcance hasta convertirlo en una mera práctica física para hacer ejercicio y sentirnos bien.

Y es que sí, la práctica física es una parte esencial del Hatha Yoga (uno de los estilos tradicionales), pero no tiene más peso que las demás (la ética, la respiración, la meditación, la alimentación, el voluntariado, el estudio y autoestudio, el canto de mantras, la concentración, el pensamiento positivo… por poner algunos ejemplos).

Que la práctica física que nos propone el yoga sienta tremendamente bien al cuerpo a todos los niveles es un hecho, y que contribuye a mejorar la salud es una realidad. Pero no podemos limitarlo hasta ese punto, porque no es justo, y es una pena caer en el reduccionismo que lo limita hasta quedarse con la parte más visible, la de las fotos, la del Instagram. Yoga no es hacer posturas imposibles, ni hacer el pino con una mano mientras con la otra te agarras el dedo gordo del pie, ni implica estar fuerte, ni ser flexible, ni tener elasticidad. Eso se gana con la práctica, pero no es un requisito ni una barrera de entrada. El yoga es para todas, da igual tu condición física y tu punto de partida.

Tampoco el Yoga es una secta, ni un grupo exclusivo de personas que se sientan en círculo a cerrar los ojos y cantar Om, así porque sí. Ni vamos todos de blanco y recogemos flores en una cesta de mimbre. Ni somos unos «hierbas». Ni rezamos y cantamos a dioses hindúes omnipotentes de extraños nombres, ni nos autodenominamos «seres de luz». Ni hablamos en susurros y siempre sonreímos y estamos en paz. Ni estamos el día entero alineándonos los chakras ni abriéndolos ni cerrándolos. Eso son caricaturas del Yoga, que es verdad que un poquito de eso sí hay en el Yoga, pero como una práctica bien entendida y mucho más profunda (y con menos florituras) de lo que se quiere hacer ver en la tele o en ciertos sitios.

2. Yoga sí es…

Vale, ya hemos quitado con cierto humor algunos mitos sobre el Yoga. Ahora vamos a ver lo que sí es.

Yoga es un término en sánscrito que significa «Unión». Voy a intentar ser sintética (porque de lo que es el yoga hay miles y miles de páginas escritas) y explicártelo de forma sencilla, para ti que estás empezando. Diré que esta unión se refiere dos cosas, principalmente. A nivel más práctico e individual, Yoga se refiere a la unión de cuerpo, mente y espíritu, es decir, que a través de la práctica de yoga podemos obtener una idea más clara de que somos seres integrales, y que cada uno de estos tres aspectos tiene una misma importancia, y no se entienden uno sin el otro. A efectos prácticos, a través del Yoga te podrás dar cuenta de cómo se interrelacionan tu cuerpo, tus emociones y pensamientos, incluso las necesidades de tu alma (si quieres la puedes llamar «conciencia», que no es el Pepito Grillo sino la capacidad de observar y darte cuenta). Por lo tanto, lo que conseguirás en última instancia al practicar yoga es ser más consciente de tu verdadera naturaleza, de que eres un ser integral, holístico, que engloba muchos aspectos. Esta toma de conciencia es en sí misma increíblemente sanadora y transformadora, aunque ahora te parezca quizá un poco raro y no le veas utilidad.

Aun nivel ya no tan individual y más amplio, esta unión de la que hablamos se refiere a la unión de ti misma con todo lo que te rodea, con el universo entero. Hablamos ya de dejar de concebirte como un ser separado del resto de personas y del resto del universo, y empezar a entenderte y experimentarte como el universo mismo. Eres conciencia pura, igual que todo lo que te rodea, que no es sino otra materialización, otra expresión de ti misma. Este aspecto quizá es más complejo de entender, así que lo dejaremos ahí por el momento. Sólo quédate con que el Yoga es un conjunto de prácticas muy diversas que tienen el objetivo común de alcanzar la iluminación de quien lo practica. En este sentido, la unión de la que habla el yoga es una unión más trascendental, que te engloba a ti como individuo con todo el universo.

Por no hacer esto demasiado largo, sólo decirte que para llegar a esta toma de conciencia de la que hablamos hay muchos caminos, muchas propuestas, que se conocen como los senderos del Yoga. Serían 4 principales (Raja Yoga, el yoga mental; Jñana Yoga, el yoga del conocimiento; Karma Yoga, yoga de la acción desinteresada y Bhakti Yoga, el yoga de la devoción) y luego hay algunos caminos «menores», que surgieron un poco después de estos 4 principales, entre los que destacarían el Hatha Yoga (el más conocido, el más físico, y del que han surgido todas las demás variantes que se conocen ahora como el Vinyasa, el Ashtanga, Iyengar, etc) y el Kundalini (donde se trabaja más con la energía, la respiración, las kriyas o ejercicios de limpieza, etc).

Se dice que de todos estos estilos o senderos, el más importante es el Raja Yoga, que, por no hacer este post eterno y no aburrirte, no voy a explicar ahora. Pero puedes leer sobre el camino que propone en la bibliografía que te recomiendo al final. Sólo quiero que te quedes con que el Yoga es un camino de crecimiento personal y espiritual que se apoya de ciertas prácticas que engloban la ética personal y social, el trabajo con la respiración y con el cuerpo, el cultivo de la mente y la meditación, y otras más devocionales, con el fin último de alcanzar la iluminación.

Obviamente, tu objetivo ahora que empiezas a practicar no tiene por qué ser iluminarte, porque puede que ni siquiera sepas qué significa esto ni para qué te puede servir en tu día a día, entonces puedes coger del Yoga la parte que te sirva para llevar una vida más sana, más tranquila y más feliz, sin más pretensiones. Si quieres quedarte con la práctica física, perfecto, pero quiero que entiendas que Yoga es mucho más, y que tienes por delante todo un universo de experimentación, todo un camino de desarrollo integral. Tú decides dónde lo empiezas y qué tramo recorres. Pero no sería justo por mi parte darte una visión reduccionista de lo que es verdaderamente el Yoga, cuando es un concepto amplísimo en realidad.

3. la importancia de la relajación en una clase de yoga

Si has ido alguna vez a una clase, verás que empieza y termina con una relajación más o menos larga (y si no has ido, te lo adelanto). Te voy a explicar el por qué de esto.

El objetivo de la relajación inicial (que puede hacerse tumbada, sentada o incluso de pie) es, por un lado, preparar el cuerpo y la mente para la práctica, y, por otro, tomar conciencia de como estás, aquí y ahora. No es una relajación como tal, ni su objetivo es descansar, sino que pretende darte el espacio para que empieces a centrarte en tu cuerpo, tus emociones, y tu mente, dejando de lado lo que te despista de ahí (el ruido mental, los planes, las expectativas, los quehaceres de antes y de después…). Esto es importante porque, de no hacerse, empezarías a practicar, seguramente, con muchísimo ruido mental, y así no es fácil que puedas observarte, escucharte, sentirte… Esta primera toma de conciencia te invita a parar para estar en ti.

Al final de la clase, también terminamos con una relajación, con el objetivo ya de descansar, pero sobre todo de integrar los efectos de la práctica. Una sesión de Yoga tiene muchas implicaciones para el cuerpo (sistema hormonal, endocrino, nervioso, digestivo, respiratorio, muscular, óseo…) para la mente y para las emociones, y, muy importante, para el sistema energético. El Savasana del final es muy pero que muy importante para que integres todos estos efectos que la práctica ha tenido sobre ti, así que respeta este tiempo y entrégate a la relajación. Si practicas en casa, no caigas en la tentación que a veces tenemos cuando estamos empezando de saltarte esta parte para «ahorrar tiempo», porque te pierdes la guinda del pastel.

4. la importancia de la respiración

En la práctica de yoga hacemos mucho hincapié en la respiración, porque es fundamental para la salud a todos los niveles. La respiración, además, es el puente que conecta los cuerpos físico, emocional, mental, energético y espiritual. Observar la respiración es una manera también de conectar contigo misma y de acceder a otros niveles de conciencia.

A efectos prácticos, ten en cuenta que el aire que respiras es tu principal fuente de alimento. Puedes estar varios días sin comer, varias horas sin beber, pero apenas unos minutos (y ni eso) sin respirar. Una respiración que no sea correcta puede tener implicaciones tan curiosas como que no hagas bien la digestión o que te duelan las cervicales, ¿lo sabías?. A través de ella incluso puedes gestionar emociones, controlar niveles de ansiedad, y retrasar el envejecimiento (por la oxidación celular). Respirar bien es fundamental, a todos los niveles.

En Yoga hacemos numerosas prácticas y ejercicios de respiración que se conocen con el nombre de Pranayama, no infravalores su importancia. Sé que cuando empiezas a practicar, si tienes la suerte de que en tu escuela se le dedique tiempo a esto (no es frecuente), muchas veces la parte del pranayama te resulta pesada o aburrida, pero es cuestión de tiempo que le vayas cogiendo el punto, así que confía. No voy a hacer aquí un desglose exhaustivo de cada tipo de ejercicio, solamente te voy a invitar a que te sientes y observes tu respiración, a ver dónde y cómo la notas. ¿En el abdomen? ¿En el pecho? ¿Es profunda y pausada? ¿Es rápida y superficial? ¿Te agobia incluso observarla? ¿Te relaja?

5. El saludo al sol

Surya Namaskar es, en sí mismo, una clase de Yoga casi completa. Puedes utilizarlo como una forma de calentamiento para preparar el cuerpo para la secuencia principal, o puedes practicarlo varias veces como clase corta. Es una secuencia dinámica, (un Vinyasa) en el que se alternan flexiones y extensiones de columna al ritmo de la respiración, trabajándose en general todo el cuerpo y con numerosas implicaciones a nivel físico y energético.

Seguramente el primer día que fuiste a clase (y si no has ido nunca, ya te pasará) te haya resultado todo un reto. Un poco lío, y encima pretender coordinar la respiración… No te preocupes, y ten paciencia. Lo primero es que te aprendas la secuencia, olvídate de la respiración de momento. Y cuando ya te hayas aprendido los pasos (que te llevará un par de clases o tres) la respiración vendrá sola, porque realmente te la pedirá el propio movimiento del cuerpo.

La ventaja de practicar Surya Namaskar en casa o por tu cuenta es que verdaderamente puedes seguir tu propio ritmo y no el que te marquen la clase y el grupo, así que te invito a que, cuando te lo hayas aprendido, lo explores por ti misma, para que notes mejor sus efectos.

Hay muchas versiones del Saludo al Sol, y en cada escuela se practica más o menos (o con variaciones y alternativas) según el criterio del profesor. No siempre está presente en una clase, pero como es muy frecuente, te dejo aquí un video explicativo con el que  puedes aprender a hacerlo correctamente.

6. La secuencia de posturas

Recapitulando, hemos visto que en una clase de Yoga se empieza con una toma de conciencia, un calentamiento que puede incluir o no el saludo al sol, y pasaríamos a la secuencia de posturas para terminar con la relajación final.

Si estás empezando a practicar, lo más importante es que no te presiones. El otro día una alumna me pidió permiso para deshacer una postura, porque tenía dolor. Craso error, no tienes nunca nunca que pedir permiso para hacer o deshacer posturas. Simplemente, si algo no va contigo, te molesta, es demasiado intenso o no lo ves claro, no lo hagas, o pide una alternativa. Pero nunca llegues a sobrepasar los límites de tu cuerpo. Esto es realmente importante porque, a veces, caemos en la competitividad, muchas veces con las compañeras o simplemente con nosotras mismas. Una clase de Yoga no debería ser excesivamente exigente con el cuerpo, ni muchísimo menos ser origen de lesiones. En una práctica de Yoga escuchamos el cuerpo, las emociones, el sentir. Está bien que te esfuerces y que no caigas en la pereza o en el no salir de tu zona de confort, pero nunca nunca debe haber sobreesfuerzo.

La secuencia de yoga que te propondrá tu profesora está cuidadosamente pensada para que tenga una progresión hacia arriba primero y hacia abajo después en intensidad, y también se cuida la implicación energética. Nada se propone porque sí. Pero, repito, si algo no lo ves claro, ese día no lo hagas, porque nadie conoce mejor tu cuerpo que tú, y además cada día es un mundo. Para progresar siempre hay tiempo, tienes toda la vida, así que ten presentes tus límites (que a veces no son sólo físicos) y ve poco a poco.

Si practicas en casa, mayor motivo para que tengas presente todo esto, porque puede que la clase que hayas escogido no sea apropiada para ti, que estás empezando. Hay posturas complejas, muy complejas, que requieren de gran fuerza y flexibilidad, o de equilibrio. Así que ponte objetivos realistas, y no pretendas hacer posturas de foto el primer día, no hay motivo. Sobre todo, no te líes, cuanto más sencillo al principio sea todo, mejor. Ya tendrás ocasión de ir avanzando, y ese camino de progreso es muy bonito recorrerlo con calma y conciencia.

7. La meditación

Respecto a la meditación también hay mucho mito. Meditar no es reflexionar, aunque a veces usemos esa expresión. Y meditar tampoco es dejar la mente en blanco ni algo dificilísimo.

Meditación, en sentido estricto, es alcanzar cierto nivel de conciencia, pero en sentido práctico y por explicarlo de forma sencilla, es simplemente parar y observar la mente. Para ello, te puedes ayudar de algunas técnicas que te ayudan primero a trabajar la concentración (observar la respiración, observar un objeto o una imagen mental e introducir un conteo de inhalaciones o exhalaciones son las más frecuentes) y después el asunto se hace más abstracto y ya se trataría de observar los propios pensamientos y procesos mentales, con una actitud de desapego. Es decir, no se trata de dejar la mente en blanco, sino de darte cuenta de todo lo que tu mente es capaz de percibir (sonidos, colores, imágenes) y crear (pensamientos, ideas) sin que te quedes «enganchada» a ello. El ejemplo más típico es observar el contenido mental como si observas las nubes pasar en el cielo, ves pasar una tras otra pero no sigues ninguna con la mirada a ver cómo evoluciona y adonde va. En definitiva, observas pensamientos pero no les das bola.

La meditación tiene numerosísimos beneficios a todos los niveles, el más evidente es ser un fuerte antídoto contra el estrés, pero cada vez hay más estudios sobre las implicaciones a nivel neurológico, emocional, físico… De momento, quédate con que es una práctica que te ayudará a serenar la mente, a ganar perspectiva en situaciones complejas, y a aprender a no reaccionar ante ciertos estímulos sino a tomar decisiones conscientes sobre cómo responder ante ellos.

Te dejo el enlace a un post que escribí hace tiempo sobre cómo y por dónde empezar a meditar.

8. Los mantras

Los mantras son palabras o frases, normalmente en sánscrito, a las que se atribuye ciertos efectos sobre la mente. Se suelen utilizar como soporte de concentración para la meditación, aunque también pueden ayudar a inducir ciertos estados de conciencia. Meditar con mantras es una práctica muy potente y muy efectiva, porque te ayuda a concentrarte en ese sonido o frase concreto y hace todo el proceso un poco más fácil. Además, tiene el efecto de la palabra, que, si conoces el significado, a fuerza de repetirlo, puede actuar para tu cerebro como una especie de PNL o como lo haría el pensamiento positivo, por ejemplo.

El mantra más frecuente que habrás oído es OM. El significado del Om es muy amplio, pero se dice que es la sílaba que dio origen al universo, el sonido del silencio y del universo mismo. Cantar el Om, sobre todo en grupo, tiene un poder muy especial: unifica, eleva la vibración del grupo y de la sala, armoniza… También es muy relajante, y tiene una gran capacidad de aquietar la mente.

Mantras hay muchísimos, y también se usan en los Kirtan o cantos devocionales. Cantar mantras en grupo también es una práctica muy bonita que te invito a que pruebes, y tiene mucho poder de unir al grupo, que parece que adquiere una única voz.

De momento, quédate con conocer el significado del Om, y ten en cuenta que no estás obligada a cantarlo en clase (si es que en tu clase se canta) si no te sientes cómoda con él. Ya llegará (o no) ese día.

9. La filosofía del Yoga

En este punto, y por no enredarme más, sólo te voy a recomendar bibliografía básica, fácil de leer, por si quieres adentrarte un poco más en conocer el sentido del Yoga y sus intríngulis.

La Síntesis del Yoga de Julián Peragón. Es un libro muy ameno y de una claridad bárbara, además de completo, genial para empezar.

Las Claves del Yoga, de Danilo Hernández

Aprendo Yoga, de André Van Lysebeth

El libro del Yoga y Meditación y Mantras, ambos de Swami Vishnudevananda

Y recordarte que, si quieres empezar a practicar, puedes hacerlo en nuestras clases presenciales en Madrid o en vivo online a través de Zoom. Tienes toda la info aquí y aquí.

También puedes echar un vistazo a la sección Recursos, donde encontrarás varias herramientas que te ayudarán a recuperar la armonía y la serenidad.

Hari Om Tat Sat

Irene.

2 comentarios

  1. Me ha gustado mucho leer este resumen estupendo sobre el yoga, Irene. Aunque yo soy practicante fiel hace ya bastantes años, me ha resultado muy aclaratoria la explicación y siempre viene bien recordar los aspectos esenciales.
    Me falta aún profundizar mucho en la meditación y respiración,

    Avatar Gema Martín
    1. La verdad es que, si algo he aprendido del Yoga, es que nunca dejamos de aprender. A mí también me resulta muy útil hacer estas «recapitulaciones», porque a veces perdemos un poco el foco.
      ¡Un abrazo fuerte!

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